

Cámara B
B10 Las Grandes Profecias
Y miré, y he aquí un caballo blanco (la raza blanca); y el que estaba sentado encima de él, tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió victorioso, para que también venciese"
(Ap. 6: 2)
EL APOCALIPSIS DE SAN JUAN:
El presente trabajo es el resultado de tremendas investigaciones esotéricas realizadas pacientemente por nosotros, en los mundos superiores. Hemos hallado el Apocalipsis dividido en tres partes: La Primera la hemos titulado "EL HIJO DEL HOMBRE"; la Segunda lleva por título "EL LIBRO SELLADO"; y la Tercera ha quedado titulada "LA NUEVA JERUSALEM". La primera parte enseña la senda del filo de la navaja. La segunda versa sobre los tiempos del fin. La tercera nos informa la tierra futura…
"Después de estas cosas miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo (la puerta de la glándula pineal); y la primera voz que oí, era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de ser después de éstas. Y luego yo fui en espíritu: y he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado (el Cordero). Y el que estaba sentado, era al parecer semejante a una piedra de jaspe y sardio (el Hijo del Hombre es hijo de la piedra viva, y todos los Maestros son hijos de las piedras preciosas del Templo. La piedra cúbica de Jesod, es el sexo). Y un arco celeste había alrededor del trono, semejante en el aspecto a la esmeralda (la aureola de la Sabiduría; el Hijo del Hombre es el Espíritu de Sabiduría). Y alrededor del trono había veinticuatro sillas, y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados (los veinticuatro ancianos que gobiernan el zodíaco), vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces: y siete lámparas de fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete espíritus de Dios" (Ap. 4: 1-5)…
Esta noche los Hermanos del Templo hemos sufrido mucho por esa pobre humanidad que tanto adoramos. El cielo esta noche se ha vestido con negros y densos nubarrones. Aleonadas nubes que el relámpago ilumina. Rayos, truenos, tempestades, lluvias y muy grande granizo. Esta noche todos nosotros nos entramos por las puertas del templo, llenos de muy grande tribulación. Hemos sufrido mucho por la gran huérfana que tanto amamos. ¡Pobre humanidad! !Pobres madres! ¡Pobres ancianos! Algunos hermanos nos hemos acostado en lechos de profundo dolor. En el templo se representa un drama apocalíptico. Los hermanos somos espectadores y actores simultáneamente de este drama sagrado. Los sacerdotes ataron dos cosas: un niño y un líbro. Sobre el pecho del niño apocalíptico resplandece el libro sellado. Las cuerdas de fino y cruel cáñamo envuelven el delicado y tierno cuerpo del hermoso niño de angustias y dolores. Las crueles ataduras pasan por sobre el libro sellado. El libro está sobre el inmaculado pecho del niño. Ese niño es nuestro hijo muy amado. Suplicamos, lloramos, pedimos misericordia, y entonces es libertado el niño de angustias y el libro sellado con siete sellos...
Y las naciones que hubieren sido salvas andarán en la lumbre de ella y los reyes de la tierra (los iniciados), traerán su gloria y honor a ella" (Ap. 21: 24).
Textos de enseñanzas
del V.M. Samael Aun Weor