

Cámara B
B15 Memoria Trabajo
Los siete demonios que el Gran Maestro Jesús el Cristo arrojó del cuerpo de María Magdalena son los siete pecados capitales: Ira, Codicia, Lujuria, Envidia, Orgullo, Pereza, Gula.
Samael Aun Weor

Incuestionablemente cada persona tiene su propia sicología particular, esto es irrebatible, incontrovertible, irrefutable.
Desafortunadamente las gentes nunca piensan en esto y muchos ni lo aceptan debido a que se hallan atrapados en la mente sensorial.
Cualquiera admite la realidad del cuerpo físico porque lo puede ver y palpar, empero la Psicología es cuestión distinta, no es perceptible para los cinco sentidos y por ello la tendencia general a rechazarla o simplemente a subestimarla y despreciarla calificándose de algo sin importancia.
Indubitablemente cuando alguien comienza a auto-observarse es señal inequívoca de que ha aceptado la tremenda realidad de su propia psicología.
Es claro que nadie intentaría auto-observarse si no encontrara antes un motivo fundamental. Obviamente quien inicia la auto-observación se convierte en un sujeto muy diferente a los demás, de hecho indica la posibilidad de un cambio.
Desafortunadamente la gente no quiere cambiar, se contenta con el estado en que vive. Causa dolor ver cómo las gentes nacen, crecen, se reproducen como bestias, sufren lo indecible y mueren sin saber porqué.
Cambiar es algo fundamental, pero ello es imposible si no se inicia la auto-observación psicológica.
Es necesario empezar a verse a sí mismo con el propósito de auto-conocernos, pues en verdad el humanoide racional no se conoce a sí mismo.
Cuando uno descubre un defecto psicológico, de hecho ha dado un gran paso porque esto le permitirá estudiarlo y hasta eliminarlo radicalmente.
En verdad que nuestros defectos psicológicos son innumerables, aunque tuviéramos mil lenguas para hablar y paladar de acero no alcanzaríamos a enumerarlos a todos cabalmente.
Lo grave de todo esto es que no sabemos medir el espantoso realismo de cualquier defecto; siempre le miramos en forma vana sin poner en él la debida atención; lo vemos como algo sin importancia.
"Quienes niegan la realidad de las extra-percepciones sensoriales son ignorantes en un ciento por ciento, bribones del intelecto embotellados en la mente sensual..”